Se critica duramente la actitud del fiscal en la conferencia de prensa, calificándola de altanera y prepotente. Se cuestiona su falta de autocrítica y su negativa a responder preguntas directas, prefiriendo dar largas explicaciones.
Se señala la demora en allanar el domicilio del sospechoso Barreliel y la superficialidad de la inspección ocular inicial, que no habría preservado adecuadamente la escena del crimen.
Los periodistas expresan incredulidad ante el fiscal que, en medio de un caso de conmoción, se dedicó a felicitar a los perros de la policía en lugar de dar respuestas concretas sobre la investigación.