Se compara la actitud de Riquelme como dirigente de Boca con sus declaraciones pasadas como jugador e ídolo, criticando su falta de conferencias de prensa y pedidos de disculpas ante los malos resultados.
En un video antiguo, Riquelme expresaba la importancia de dar explicaciones y pedir perdón a los hinchas en momentos difíciles, algo que se contrasta con su actual rol como presidente, donde se le exige una postura similar.
Se señala que, en aquel entonces, Riquelme criticaba duramente a la dirigencia y jugadores, exigiendo transparencia, mientras que ahora, como máximo referente, se muestra hermético y evita dar la cara ante los fracasos deportivos del club.