Se critica la investigación del caso Agostina, señalando errores en los procedimientos y la lentitud de la justicia. Se menciona el "alerta Sofía" y cómo pudo haberse activado incorrectamente.
El olor a sangre y la imposibilidad de descuartizar un cuerpo con herramientas comunes son puntos clave que sugieren la gravedad del crimen.
Se cuestiona la actuación de la fiscalía y la falta de celeridad en la investigación, especialmente durante fines de semana y feriados.
Se debate si la alerta Sofía se activó tarde porque ya se sabía que la víctima estaba muerta.