Se analiza la distribución de la casa de Claudio Barrelier, describiéndola como una "casa chorizo" con una "sala de reuniones" que funcionaba como un espacio privado y de encuentro.
Se presume que el crimen de Agostina ocurrió en esta sala de reuniones, un espacio apartado del resto de la casa, y se plantea la duda sobre la posible participación o conocimiento de la mujer del imputado y los inquilinos.