Se reflexiona sobre la brutalidad del crimen de Agostina, una niña de 14 años captada por un "manipulador" y asesinada. Se enfatiza que la víctima no merecía tal final.
Se advierte sobre los peligros de las redes sociales y los mensajes de WhatsApp, instando a los padres a controlar a sus hijos.
Se menciona la naturalización de ciertas vestimentas en jóvenes y la necesidad de que las niñas puedan transitar tranquilas, aunque lamentablemente existan "degenerados sueltos".