Romina Geita considera que hubo acción de otras personas en el caso Agostina, basándose en movimientos dentro de la casa después de la detención de Barrelier y la presencia de su mujer e hija.
Sugiere que podría tratarse de encubrimiento o participación en el asesinato, aunque inicialmente se inclina por la primera opción.
Se reitera la importancia de preservar a la menor de 11 años, hija de Barrelier, y se menciona que la fiscalía no realizó una inspección ocular completa inicialmente porque vivía gente en la casa.