Se denuncia un gran desfasaje entre la realidad económica y lo que comunican los medios de comunicación, calificando los ataques al gobierno como desproporcionados e injustos.
Se argumenta que eliminar la inflación es una condición necesaria pero no suficiente para el crecimiento económico, y que la estabilidad monetaria y el orden macroeconómico son imprescindibles.
Se critica la estrategia del gobierno de enfocarse en la economía como motor electoral, sugiriendo que esto podría llevar a la "prostitución" de la política y la pérdida de dignidad.