Se destacaron los bellísimos templos religiosos de Córdoba capital, construidos desde finales de 1500 por jesuitas y otras órdenes del catolicismo.
Se mencionó la obra del pintor Emilio Carafa en la decoración interior de la catedral, específicamente en la pintura "El triunfo de la iglesia", la cual está compuesta por lienzos preparados en el piso y luego colocados.
Se describió la técnica de "tuco al vidrio", aprendida por Carafa en Italia, similar a la utilizada en el Teatro Colón de Buenos Aires, y se detalló la cúpula del crucero con la obra "In Excelsius", los cuatro evangelistas en su base y vitrales traídos de Alemania.