El fiscal del caso Agostina poseía información crucial desde el primer día, incluyendo imágenes de cámaras de seguridad que no se difundieron públicamente. Se presume que estas imágenes muestran a Agostina saliendo en condiciones que no convenían a la investigación.
La reticencia a levantar el secreto de sumario se debió a que el fiscal ya sabía que Barrilier era el autor del crimen y dónde podría haber descartado el cuerpo. La información sobre la ubicación se habría obtenido a través del análisis de antenas de telefonía y el movimiento del vehículo utilizado.
Se especula que el fiscal podría haber ocultado información para no dar a conocer detalles que comprometieran la investigación o para atribuirse el mérito del descubrimiento, a pesar de las deficiencias iniciales en el manejo del caso.