El padre de Agostina, quien se encontraba incomunicado en San Luis, se enteró de la desaparición de su hija por el padrino de la víctima.
Al regresar a Córdoba, el padre se dio cuenta de la gravedad de la situación y, con la declaración del remisero, obtuvo la dirección donde Agostina fue vista por última vez.
El padre encaró a Bandelier el domingo, día en que se cree que Agostina ya estaba muerta en su domicilio, y fue confrontado por la mujer de Bandelier.
Se destaca la desesperación del padre y su rol protagónico en la investigación inicial, siendo el primero en encarar a Bandelier y grabar la conversación.