Se detalla la distribución de la casa de Barrelier y cómo su coartada de "jugar a la Play" se entrelaza con el asesinato de Agostina.
La casa, descrita como poco convencional con entradas y salidas separadas, habría permitido que la pareja de Barrelier, Belén Bianchi, no escuchara nada mientras él cometía el crimen a pocos metros.
Barrelier habría dicho a su pareja que estaría jugando a la Play para que no lo molestaran, mientras Agostina estaba en la casa y era asesinada. El cadáver permaneció allí durante todo el domingo.
Se enfatiza la perversidad del acto, realizado en el mismo lugar donde vivía Barrelier con su hija, quien es tres años menor que la víctima. La pareja de Barrelier también había prometido a su hija que nada malo le pasaría, en referencia a la violencia de género sufrida por su madre.