Una banda internacional dedicada a robar a figuras del deporte y la música, incluyendo a Juan Martín del Potro, fue desarticulada tras una investigación conjunta entre la Policía Bonaerense y la Federal, con colaboración de Interpol y el FBI.
La organización, liderada por ciudadanos chilenos, operaba en Estados Unidos y Argentina, especializándose en el robo de relojes de lujo, joyas y objetos de memorabilia, aprovechando la ausencia de las víctimas durante eventos deportivos.
Se destaca el modus operandi de la banda, que seleccionaba cuidadosamente a sus víctimas y utilizaba calendarios de partidos para planificar los robos. El caso de Juan Martín del Potro, donde se sustrajeron objetos de valor y un Rolex de su casa en Tandil, fue uno de los últimos golpes antes de su detención en la terminal de Retiro.
La investigación reveló la conexión de la banda con el mercado negro de objetos de colección y la dificultad de los controles en la Triple Frontera, por donde intentaban huir. La detención se produjo gracias a que los delincuentes utilizaron sus documentos reales para viajar.