El barrio donde vivía Agostina se encuentra tranquilo tras la intensa movilización de ayer. Aún quedan carteles y velas en memoria de la joven. La familia, apoyada por vecinos y gente de distintas partes de la ciudad, busca justicia.
El padre de Agostina, Gabriel, expresó su enojo hacia la madre y mencionó la posibilidad de cómplices en el entorno de Barrelier. La familia recibe asistencia psicológica y psiquiátrica del Ministerio de Salud Pública.