Un hospital en el epicentro del brote de ébola en la República Democrática del Congo fue atacado por jóvenes que exigían los cuerpos de sus familiares fallecidos. El personal médico tuvo que huir y las instalaciones de Médicos sin Fronteras fueron incendiadas.
El director del hospital advirtió que el ataque empeora una situación ya crítica, con rumores sobre el origen de la enfermedad circulando en la región. La falta de personal capacitado para atender casos de ébola y el alto riesgo de infección aumentan la preocupación. Pacientes que huyeron durante el incendio han regresado a sus comunidades, exacerbando el miedo.
La Organización Mundial de la Salud advierte que la epidemia supera los intentos de contención y se espera que la situación empeore antes de mejorar, mientras se impulsan campañas informativas para ganar la confianza de la población.