En Guadalupe, con 400.000 habitantes, se estima que existen unas 40.000 armas de fuego, una por cada 10 residentes, lo que evidencia un grave problema de violencia. La brigada anticrimen trabaja incansablemente para encontrarlas, realizando patrullas nocturnas que resultan en detenciones de jóvenes involucrados en el uso de armas.
El mercado negro ofrece pistolas, rifles automáticos y semiautomáticos por precios que van desde los 500 euros. Las armas incautadas provienen principalmente de Estados Unidos y Brasil, llegando a Guadalupe a través de redes de tráfico que utilizan embarcaciones para eludir los controles marítimos de la Gendarmería.
A pesar de los esfuerzos diarios, la interceptación del tráfico de armas es compleja. La violencia armada ha dejado un saldo de 12 víctimas en lo que va de 2026, generando un clima de inseguridad y temor en la población. La policía considera que la violencia parece no tener fin, con tiroteos y heridos reportados frecuentemente.