Se aborda la desconexión entre padres y adolescentes, evidenciada en la falta de comunicación a través de llamadas telefónicas y la preferencia por mensajes de audio, chats y redes sociales.
Se señala que esta falta de comunicación puede ser aún mayor en casos de divorcio, donde uno de los padres debe asumir la doble función de cuidado y atención de las necesidades del adolescente.
Se cuestiona la reticencia de algunos padres a controlar el teléfono de sus hijos por temor a invadir su privacidad, cuando en realidad se trata de una medida de cuidado.