La indignación y el dolor se manifiestan en las calles de Córdoba tras el caso de Agostina. Los vecinos se movilizan en una vigilia exigiendo justicia y el esclarecimiento total de los hechos.
Las familias se suman al pedido, mostrando su apoyo a los abuelos y padres de la joven. El sentimiento generalizado es de tristeza y bronca ante la crueldad de lo sucedido, y la esperanza de que la justicia actúe con celeridad.
Se escuchan aplausos y se alzan carteles con el rostro de Agostina, evidenciando la profunda conmoción que atraviesa la comunidad. El reclamo es unánime: "justicia por Agostina".