El futbolista neozelandés Tim Payne se convirtió en un fenómeno viral en redes sociales tras ser elegido por un influencer argentino para acompañarlo al Mundial.
Lo que comenzó como una iniciativa para apoyar al jugador con menos seguidores de la selección de Nueva Zelanda, derivó en un crecimiento exponencial de sus cuentas, superando los dos millones de seguidores.
El fenómeno trascendió el ámbito deportivo, atrayendo la atención de marcas como Netflix y HBO, y generando memes y canciones en su honor, evidenciando la potencia de las redes sociales y el impacto de las campañas colectivas.