La familia de Agostina ha ingresado a su vivienda en medio de extrema tensión y silencio, a la espera de confirmaciones tras la salida del abuelo Miguel.
La marcha convocada para las 17 horas no se realizará, pero vecinos y amigos se acercan espontáneamente para expresar su solidaridad.
Se critica la falta de un gabinete de acompañamiento psicológico para la familia, que se entera de las novedades a través de los medios de comunicación.