La subdirectora general de la policía de Córdoba se acerca a los medios y solicita que despejen el lugar de trabajo, indicando que no pueden moverse mucho más. Se interpretan estas directivas como erráticas y provenientes del poder político de la provincia.
Se critica que la policía y la política enfoquen su energía en los medios en lugar de buscar resultados concretos en la investigación, lo que genera nerviosismo y desconfianza.