La investigación del caso Agostina ha estado marcada por una aparente subestimación de la situación por parte de las autoridades. A pesar de la detención de Valerrier, no se allanó la escena del crimen de inmediato, ni se realizó una inspección ocular adecuada.
Recién al día siguiente se realizó el allanamiento, encontrando rastros de sangre en paredes y muebles, lo que confirma la presencia de violencia en el lugar. La falta de resguardo de la escena del crimen ha sido criticada, recordando casos anteriores como el de Candela y Ángeles Rawson, donde también hubo irregularidades.