Las protestas por el crimen de Agostina se extienden por Córdoba, con cortes de calles y rutas que dificultan el acceso a la ciudad. La indignación de los vecinos refleja una profunda sensación de desprotección ante el accionar de la policía y la justicia.
El caso Agostina ha puesto de manifiesto una problemática que trasciende el aberrante crimen, evidenciando la desconfianza de la sociedad cordobesa en las fuerzas de seguridad y en el sistema judicial. La falta de respuestas y la percepción de inoperancia generan un malestar generalizado que se manifiesta en las diversas protestas.