Un piloto de TC se describe como "muy observador" y detallista fuera de la pista, prestando atención a cada aspecto del motor y la preparación del auto. Esta meticulosidad se traslada a su desempeño en la competencia, donde busca exprimir al máximo el potencial del vehículo.
Arriba del auto, se considera un piloto "prolijo y constante", siempre buscando dar lo máximo. La satisfacción más grande, según él, es ser rápido en clasificación, un objetivo personal que lo motiva a adaptarse a las condiciones del auto y sacar el mejor provecho de cada vuelta.