La disputa entre Erika y Pedro por la tenencia de su hija Flor escala durante una mediación familiar. Erika reclama la falta de colaboración de Pedro en la crianza y el incumplimiento del pago de la cuota alimentaria durante tres meses.
La tensión aumenta cuando Pedro interrumpe a Erika, y ella le cuestiona el concepto de "ayudar" con la crianza, señalando que llevar a la niña a tomar un helado no es suficiente. La conversación se torna acalorada al discutir el régimen de visitas y las vacaciones, con Erika queriendo llevar a Flor a pasar las fiestas y parte de enero en Uruguay, a lo que Pedro se opone rotundamente, desatando una fuerte discusión.