Se reflexiona sobre Otamendi, a quien se considera que no se le valora tanto como debería. A menudo es cuestionado por su estilo de juego, descrito como aguerrido y con una fuerte personalidad, actuando como un "capitán de fondo" que impone respeto.
Se destaca que esta actitud es necesaria en la selección, que cuenta con figuras consolidadas y aspirantes, pero que a veces carece de ese liderazgo defensivo.