El desafío de orquestar la obra de Alejandro Lerner reside en enriquecerla sin perder su esencia.
Damián Mahler explicó que trasladar las canciones de Lerner a un formato orquestal implica añadir nuevas capas sonoras que honren la memoria emotiva de los fanáticos. El objetivo es encontrar un balance para no alienar al público habitual mientras se incorporan nuevas sonoridades propias de la orquesta, como instrumentos inusuales en su música.