La orquestación de la obra de Alejandro Lerner buscó incorporar instrumentos como el bandoneón y el charango, respetando su identidad musical.
Damián Mahler detalló el trabajo junto a Guillermo Cardoso Campo en los arreglos, mencionando la inclusión de instrumentos poco comunes en la música de Lerner para enriquecer la sonoridad orquestal. Se enfocaron en encontrar el tono adecuado para la cantante y mantener la calidad musical que la obra de Lerner amerita, buscando estar a la altura de las expectativas del público.