Norma comparte su testimonio de cómo, a través de la fe y el ayuno colectivo, logró evitar el remate de su casa. Enfrentaba una deuda de 12 mil dólares y solo contaba con 6 mil, con un plazo de una semana para pagar.
A pesar de que su abogada le indicaba que era imposible llegar a tiempo, Norma confió en que Dios le proveería. Logró reunir el dinero necesario en el plazo establecido y, posteriormente, ganó un juicio por prescripción, recibiendo 80 mil dólares adicionales.
Norma destaca la importancia de confiar en Dios y no dudar, atribuyendo su victoria a la intervención divina y al poder del ayuno y la oración.