Se pone en duda la transparencia del accionar de la madre de Agostina Vega, señalando como extraño que el juez de garantía no haya admitido su rol como particular damnificada.
Se sugiere que la madre podría tener un rol más complejo en la investigación y que existen historias no reveladas que podrían esclarecer el caso.
La falta de claridad en su situación y la negativa del juez generan interrogantes sobre su posible implicación o conocimiento previo de los hechos.