Se reflexiona sobre la dificultad de confiar en Dios en momentos de problema, en contraste con la facilidad de enfocarse en la dificultad misma.
Se cita al Rey David en el Salmo 40, quien, a pesar de estar en el "pozo de la destrucción", confió en el Señor y experimentó un cambio radical, recibiendo una "canción nueva" de alabanza.
Se enfatiza que la confianza en Dios, fortalecida por el crecimiento en la fe y el conocimiento divino, permite superar obstáculos y ver la mano de Dios actuando en la vida, llevando a victorias más rápidas y a una vida cristiana más sabia y fructífera.