Un cliente acude a Joyería El Tazador para vender piezas antiguas heredadas de sus abuelos, entre ellas un reloj Omega Constellation de oro, un anillo con zafiros y diamantes en oro blanco, y una cadena antigua.
A pesar del valor sentimental de las piezas, el cliente prefiere venderlas para destinar el dinero a un fin diferente. El tasador menciona que las tres piezas principales se cotizan como alhajas, con un valor agregado además del peso del oro.