La búsqueda de Agostina se intensifica con la llegada de más efectivos policiales y la división Canes, que trabaja con perros entrenados para rastrear indicios humanos en un predio de difícil acceso.
Se ha delimitado un perímetro específico en una zona con un zanjón y abundante agua, donde se sospecha que se descartaron elementos. Buzos tácticos y kayak son utilizados para explorar el afluente.
El operativo se centra en un punto determinado, donde los perros marcan un rastro. La complejidad del terreno y la presencia de basura y desechos dificultan la tarea, pero la policía continúa trabajando con drones y diversas unidades para cubrir la zona.