Madres de la comunidad expresan su impotencia y dolor ante la desaparición de Agostina, coincidiendo en que la situación es incomprensible y que la justicia y la policía se han demorado en actuar.
Se critica la priorización de eventos deportivos sobre la búsqueda de la menor, generando un sentimiento de desprotección por parte de las autoridades.
La gente se congrega para apoyar a la familia, sintiendo el dolor como propio y pidiendo a Dios por la aparición sana y salva de la niña. Se enfatiza la necesidad de que los detenidos hablen y revelen su paradero.