Se subraya la misión dada por Dios a la iglesia: reconciliar a la gente con Él y proclamar el mensaje de salvación. Se citan versículos de la Biblia (Segunda de Corintios, Hechos, Juan) que instan a predicar la buena noticia a "todos los pueblos" y dar testimonio.
Se argumenta que si la iglesia no cumple esta función, su existencia carece de justificación. Se resalta la importancia de la televisión como medio para difundir el Evangelio a nivel global.
Se concluye que el cumplimiento de esta misión es fundamental, y se reitera que todo comienza con un clamor y una oración de fe, ya que Dios escucha cuando su pueblo clama a Él.