Los objetos usados con un pasado que evoca comercio, trabajo y poder son el foco de la obra de Ibrahim Mahama, quien los transforma en arte. Ejemplos de esto son sus instalaciones con viejos trenes en Viena (2025) y sus piezas presentadas en la Bienal de San Pablo (2023) y la Bienal de Venecia (2023).
Mahama utiliza materiales que comúnmente se desechan, creyendo que el rol del artista es rescatar y reactivar la historia y el potencial que contienen estos elementos, dándoles una nueva vida y significado.