La guerra en Ucrania entra en una etapa decisiva con negociaciones de paz estancadas entre Moscú y Kiev, propiciadas por Estados Unidos. Ambos bandos han intensificado los ataques aéreos, buscando mejorar sus posiciones para una eventual negociación.
Por primera vez en mucho tiempo, las fuerzas ucranianas están a punto de retomar la iniciativa en el frente de más de 1200 kilómetros. A pesar de la desventaja numérica, las tropas rusas se encuentran agotadas y sin avances significativos en meses, especialmente en las provincias del Donbass.
Ucrania ha recuperado más de 600 kilómetros cuadrados y resiste en ciudades fortificadas, apostando al desgaste ruso. Ambos países utilizan masivamente drones aéreos, navales y terrestres, convirtiendo el conflicto en un laboratorio para las fuerzas militares mundiales.
Ucrania produce más drones de combate que Rusia y ataca la logística y líneas de suministro rusas. Rusia, por su parte, golpea sistemáticamente las ciudades ucranianas y sus sistemas energéticos, incluyendo un gran ataque con drones y misiles hipersónicos contra Kiev.
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski solicitó a Estados Unidos asistencia para mejorar las defensas antiaéreas. Zelenski busca convencer al presidente estadounidense de que Ucrania puede torcer el curso de la guerra, a pesar de la presión para ceder provincias y del apoyo europeo.