La guerra en Irán ha provocado un aumento significativo en los precios de los vuelos, afectando las rutas aéreas y las tarifas de combustible. Rutas clave entre Asia y Europa han visto incrementos de hasta el 300%.
La ruta Londres-Singapur experimentó el mayor aumento, pasando de 600 a 1.800 euros. Otras aerolíneas como KLM han cancelado vuelos debido a los elevados costes operativos, impactando la conectividad aérea internacional.