El programa "Maratón Sálvese quien pueda" detalló la tensa situación en Gran Hermano, donde los participantes enfrentan una severa escasez de comida. Se explicó que, tras perder la prueba semanal, solo cuentan con el 25% del presupuesto para compras, lo que reduce drásticamente sus raciones diarias.
La falta de alimentos genera conflictos internos, como se evidenció en la discusión entre Eduardo y otro participante. Eduardo se mostró frustrado por la escasa comida disponible y la dificultad para entender las reglas de la prueba, lo que llevó a una confrontación verbal.
Se anunció que la situación empeorará, eliminando el desayuno y la merienda, y dejando solo almuerzo y cena. La producción parece estar utilizando la escasez de comida como estrategia para generar tensión y conflictos dentro de la casa, llevando a los participantes al límite emocional.