La investigación por la desaparición de Agostina dio un giro significativo a las 15:30, centrando la atención en una casona antigua y deshabitada, cercana al lugar del rastrillaje inicial.
Este cambio de foco se produjo tras recibir información sobre movimientos sospechosos en la casona. Paralelamente, el acusado renunció a su defensa y la fiscalía decidió no permitir que la madre de Agostina sea querellante, asumiendo la investigación de forma exclusiva.