Un hombre llamado Cristian relata su experiencia de haber sido estafado al comprar un auto en una concesionaria. El auto, que era su sueño, resultó ser un modelo 2011 más viejo y económico de lo que le hicieron creer, y fue comprado junto a otros vehículos de alta gama que se usaban como marketing.
Cristian explica que el auto estuvo inmovilizado y que la concesionaria no cumplió con el acuerdo de pago, ofreciéndole una suma menor y pidiéndole el auto de vuelta. Tras ser estafado, decidió escracharlos en redes sociales, lo que llevó a la concesionaria a contactarlo para un acuerdo.
La concesionaria le ofreció 25 mil dólares a pagar en cuotas, pero solo pagaron 5 mil en la primera cuota y luego desaparecieron. Cristian denuncia que la concesionaria intentó culparlo por incumplimiento de contrato, a pesar de que ellos no cumplieron con los pagos acordados.
Además, se menciona que la concesionaria intentó transferir el auto a nombre de un testaferro para estafar el vehículo, y que el valor del auto ha disminuido considerablemente, generando un gran perjuicio económico para Cristian.