El profesor Horacio Escarlato aborda la creciente preocupación por jóvenes adictos a la computadora y videojuegos, con "amistades tóxicas" que los conducen a vicios. Las madres y abuelas consultan desesperadas sobre cómo alejar a sus hijos y nietos de la ludopatía y otros problemas derivados.
Escarlato afirma que es posible contrarrestar estas influencias y alejar a los jóvenes de estas compañías perjudiciales. Describe el cambio de comportamiento: el encierro en la habitación, el rechazo a la familia y compañeros, la falta de higiene y el abandono escolar, incluso en chicos que antes eran estudiosos e inteligentes.
Aclara que la solución no se basa en rituales o "cosas raras", sino en la metafísica para reforzar la voluntad del joven, hacerlo libre de malas compañías y adicciones, y que retome su personalidad anterior. Insta a llamar a los teléfonos en pantalla para recibir ayuda.