Qatar y sus socios del Golfo discrepan con Washington sobre la estrategia a seguir ante la crisis en el Estrecho de Ormuz, especialmente en lo referente a la imposición de peajes.
Mientras Estados Unidos reclama la reapertura total y sin condiciones del paso, Qatar sugiere que los fondos recaudados podrían destinarse a desminar el estrecho de forma temporal, aunque rechaza que sea una medida permanente.
Estas diferencias se acentúan ante la advertencia de Trump de que cualquier negociación con Irán situaría a Omán, que comparte control del estrecho, en el bando de los adversarios de EE.UU. Sin embargo, Omán ha comunicado que no tiene previsto cooperar con Teherán en este asunto.