Se discute la manipulación de la "huella digital" y los perfiles en redes sociales. Se explica que la información dejada en teléfonos e Instagram puede ser alterada o utilizada por terceros para crear falsas evidencias o ubicaciones.
Se advierte sobre la subjetividad de estos datos y la necesidad de manejarlos con relatividad. La capacidad de hackear cuentas o de geolocalizar teléfonos de forma remota hace que la información digital deba ser corroborada con otros elementos de prueba.