Expertos sugieren que el brutal asesinato y descuartizamiento de Agostina Vega no pudo ser obra de una sola persona, apuntando a la necesidad de investigar posibles cómplices y la participación de la política y el narcotráfico.
Se cuestiona la actuación del fiscal Garzón, quien habría sabido de la muerte de la víctima desde el principio y minimizado el riesgo, y se critica la lentitud en la investigación y la posible manipulación de pruebas como las cámaras de seguridad.
Se menciona la posibilidad de que Agostina haya sido entregada para una fiesta y fallecido por sobredosis, para luego ser descuartizada, y se destaca la importancia de la prueba de Luminol y el análisis de las cámaras de seguridad para esclarecer los hechos.