La tensión en Córdoba se mantiene en el barrio Juan Pablo II, donde manifestantes continúan enfrentándose a la policía. Se observan incendios, corridas y el uso de elementos peligrosos como bombas molotov caseras.
Los jóvenes, algunos menores de edad, arrojan piedras y botellas a la policía, que intenta replegarse. La situación es crítica y peligrosa, con un clima de "zona de guerra" y la constante amenaza de violencia.
Se cuestiona la actuación policial y se debate si la represión es la respuesta adecuada. La indignación de la gente es palpable, y se teme por un desenlace aún peor.