Se mostró una broma que simulaba un control policial con tortugas. Los oficiales parecían apurar a las tortugas para cruzar, mientras la gente les pedía que no les dispararan. Se aclaró que la tortuga pateada era un juguete, pero otra sí era real.
La situación generó confusión y risas, jugando con la idea de un control de tránsito inusual y la protección animal. La broma buscaba sorprender a los espectadores con una escena inesperada.