El periodista Otto Ripley insiste en escribir la historia de la familia Ingalls, a pesar de que Charles le pide que se vaya. Ripley quiere mostrar la miseria por la que pasaron y luego la felicidad por la fortuna que han recibido.
Charles se niega rotundamente a que Ripley escriba su historia, argumentando que él no la escribe y le ordena que se vaya de inmediato. Se alegran de que no los vaya a fotografiar.