El remisero que trasladó a Agostina declaró que la joven le solicitó un viaje y le indicó el destino. Al llegar, un hombre se acercó y pagó el viaje. El remisero describió al hombre como sospechoso por su vestimenta y el hecho de tener la cara tapada, lo que le generó desconfianza.
Posteriormente, al enterarse de la desaparición de Agostina, el remisero relacionó los hechos y consideró que la vestimenta del hombre era una forma de evitar ser identificado.