Se presentan dos versiones contradictorias sobre la casa del imputado en el caso Agostina: por un lado, se la describe como un "aguantadero" donde presuntamente llevaban chicas y se vendían estupefacientes; por otro, como un lugar donde vivía un matrimonio con su mujer e hija.
Se subraya que la naturaleza del lugar (si era un aguantadero o una vivienda familiar) no debería influir en la hipótesis de si Agostina ingresó o no, ni en su posible vinculación. Se enfatiza que la investigación debe centrarse en los hechos objetivos y técnicos, independientemente de la reputación del lugar.