Se aborda la cuestión de la impunidad y cómo ciertos individuos pueden volverse cómplices de sí mismos, utilizando analogías con la manipulación psicológica y política.
Se discute la idea de que algunas personas actúan de forma parasitaria, seduciendo y minando la capacidad de defensa de otros. Se compara esta actitud con la de los políticos en campaña, que generan falsas expectativas.
Se describen diferentes modelos de manipulación: cognitivo (en la forma de conocer), emocional (a través de pseudo-empatía) y social (como la de los políticos).